“No lo cojas en brazos que se malcría”

Pues sí. Parece ser hay un número exacto de minutos al día en los que puedes acunar a tu hijo sin peligro de reacciones adversas. Pasado ese tiempo, se encienden todas las alarmas: ¡Peligro, peligro! ¡Alerta, alerta! ¡Niño en proceso de convertirse en tirano! Cuando nació la Enana tuve que escuchar en infinidad de ocasiones la dichosa frase que da título a este post, procedente de familiares, amigos, vecinos e incluso perfectos desconocidos que me cruzaba por la calle, como si todo el mundo, incluyendo personas que en su vida han cogido en brazos a un bebé, supieran más que yo de lo que convenía a mi hija. La verdad es que nunca me planteé si era bueno o malo cogerla mucho en brazos. Desde que nació estuvo en mi regazo siempre que lo necesitó o me lo pidió, sin límite de tiempo y sin excusas. Es cierto que, sobre todo algunas noches, podía ser extenuante y que a medida que la niña crecía, se me hacía más difícil acarrearla de un lado a otro (una no es especialmente fuerte ni musculosa y a partir de los 7 kilos empecé a parecerme al Jorobado de Notredame). Pero eso no impidió que estuviera a todas horas en mis brazos y no parece “malcriada”. Hay tardes en el parque en las que sólo se acuerda de mi cuando quiere beber agua o se ha hecho daño al caerse de un columpio. Si eso es tiranía no quiero saber qué es democracia. A medida que ha pasado el tiempo, y aunque aún tiene sus pequeños ataques de “mamitis”, la Enana se ha ido haciendo más independiente y autónoma:  juega ella sola o con los niños del parque, ve los dibujos en la tele tan tranquila, come ella sola, se duerme en su cama… Y todo, a pesar de que la mimé, la abracé y la cogí en brazos todo lo que quise y un poquito más. Durmió con nosotros en la cama hasta que dejó el pecho y mientras mi espalda lo permitió, me acompañó por toda la casa metida en su fular, bien pegadita a mi corazón. Ahora soy yo la que a veces le pido un beso o un abrazo (¡que me da encantada!, todo hay que decirlo), y la que le acaricia la cabeza o un piececito mientras ve la tele, aún a riesgo de que de me suelte un “mamá, déjame tranquila”, como la otra tarde.

El lugar de un bebé son los brazos de su madre (y de su padre. Y de sus abuelos) y si alguien cree que es mejor que pasen el día metidos en un cesto, debería comprarse un gato persa… o tampoco, que a lo mejor se le sube al regazo para pedir una caricia y se le malcría.

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2 responses to ““No lo cojas en brazos que se malcría””

  1. Patadita says :

    Desde cuando coger a un bebé es malcriarle… Eso es muy típico de abuelas.. “No la espabiles tanto”, y que quieren, que la deje todo el dia sentada sin hablarla ni mirarla??

    • Norgwinid says :

      Pues sí. Es normal que los niños pequeños quieran estar en brazos de sus padres… Luego en cuanto crecen, ya no quieren saber nada de ti, prefieren jugar en el parque con sus amigos. Así que a disfrutrarlos mientras podamos!

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