Mitos, fantasías y realidades sobre el embarazo

Esta semana termino el segundo trimestre de mi actual embarazo y encaro ya la recta final para conocer a Tulga y darle la bienvenida a nuestra pequeña familia. Esto ha hecho que me plantee algunos de los mitos y leyendas que circulan por ahí sobre el estado de gracia en el que me encuentro y que, por experiencia propia (y a veces, ajena) sé de buena tinta que son más falsos que un Judas de plástico. Como dijo Jack el Destripador, vamos por partes.

Para empezar, algo muy extendido y que llega a ser verdaderamente pesado es tratar a las embarazas como floreros de la dinastía Ming a punto de hacerse añicos. “Uy, no te agaches a por el boli”, “¿Seguro que es bueno que cruces las piernas?”, “Pero ¿sigues haciendo yoga/pilates/natación o lo que sea con esa barriga?”, son sólo algunas de las frases que tengo que escuchar a diario. Y la respuesta a todo es Sí. No pasa nada por agacharse a coger un boli, más me agacho en casa para ponerle los zapatos a la Enana que acaba de entrar en su fase hippi y se pasa medio día descalza. También cojo peso (bolsas de la compra, mochilas, bolsos, a mi otra hija…) y no me inmuto. Es verdad que no se me ocurre ponerme a descargar camiones o mover muebles de sitio, pero, seamos sinceros ¿cuántas veces sin estar embarazada te dedicas a darle la vuelta a sofá? Pues entonces. Y en cuanto al resto: cruzo las piernas y el bebé respira perfectamente, porque que yo sepa el aire le llega a través de la placenta y el cordón umbilical y no de mi vagina. Es más, hago yoga dos veces por semana y me siento fantástica. Es cierto que hay posturas que están fuera de mi alcance (todo lo que  sea haga tumbada bocabajo en el suelo, por ejemplo, o el arado por una mera cuestión de fisionomía, o sea, que me asfixio con la barriga, vamos), pero el resto y con mesura se puede hacer y es beneficioso. Tulga se activa con el ejercicio y normalmente no me deja hacer tranquila la relajación dando botes por ahí dentro, así que ella también está de mi parte.

A ver, se agradece la deferencia y que te mimen un poco, pero es frustrante que te releguen a un rincón por esperar un hijo, que piensen que no puedes viajar, conducir, salir a tomar algo o hacer ejercicio sólo porque tienes una enorme barriga. Salvo en casos muy concretos, un embarazo no requiere reposo ni un cambio drástico de vida, más allá de lo que la futura madre quiera hacer ¿Oído, cocina?

Mito dos: el tamaño, forma y aspecto en general de tu barriga. Ahí parece que todo el mundo es experto o ha hecho un máster en barrigología o que sé yo. Para empezar hay quien piensa que si el vientre es redondo es que vas a tener una niña y que si es picudo un niño (o al revés, nunca me ha quedado claro) y la verdad es que no. Tu barriga tendrá la forma que le de la gana, dependiendo de tu fisonomía, peso, caderas, etc. Es más, probablemente sea distinta en un embarazo y otro, aunque tengas niños del mismo sexo como yo.  Así que, señores, por favor, dejen de hacer loterías y pregunten directamente a la madre, que seguro que si sabe qué está esperando no tiene ningún problema en decirlo. Otra cosa: en nuestro caso, el tamaño no importa. De verdad. Lo juro por Snupy. Con la Enana mi barriga tardó mucho en aparecer y no se hizo verdaderamente evidente hasta el quinto o sexto mes de embarazo. En cambio ahora, he tenido barriguita casi desde la semana 12 (3 meses para los profanos) y a estas alturas y con aún todo el verano por delante, ya voy por la vida con un bombo que ya lo quisiera para sí el tal Manolo ¿He engordado más? Nooooo. Llevo exactamente la misma subida de peso que en mi primer embarazo. Entonces, ¿es que Tulga va a ser tamaño supersize, como si fuese una hamburguesa? Tampoco. Simplemente tengo más tripa. Asumidlo. Hay mamis con tripas grandes, pequeñas y medianas, que aparecen antes o después y no significa nada.

Vinculado con este tema está la cuestión del toqueteo. Te preñas y tu barriga se convierte en la casa de Tócame Roque. Todo el mundo (conocidos y desconocidos) se sienten con la autoridad y el permiso expreso de palparte a las primeras de cambio. Pero a ver ¿usted va por ahí frotando la calva de los señores que se encuentra por la calle? No, ¿verdad? ¿Pues entonces por qué me frota la barriga si no le conozco de nada? A ver, que yo soy muy tocona y en general no me molesta en absoluto que mis amigas o familiares le den caricias a Tulga. Lo que me pone un pelín nerviosa es que la dependienta de la tienda, el conocido del compañero que nos cruzamos en la esquina o la vecina de enfrente se pongan sobones sin avisar. Hombre ya.

Más fantasías: En cuanto te embarazas tienes que ponerte como una foca, por que sí, por que toca. Tanto con la Enana, como en mi actual situación, me han dicho veinte veces “Uy, pero si estás delgadísima. Si no fuera por la barriga no parecerías embarazada”. Pero, bueno, ¿qué pretende la gente? ¿Que me convierta en una elefanta? ¿o es que a las embarazadas nos tiene que crecer el culo además de la tripa? Un exceso de peso no es bueno ni para la madre ni para el bebé y todo lo que sea grasa de más ahí se queda pa’ los restos, así que lo sano es que la gestante engorde de forma moderada y no que se siente a comer donuts porque “total, vas a coger kilos igual”. Madres y abuelas del mundo ¡NO HAY QUE COMER POR DOS! Hay que comer sano y equilibrado y, sí, aumentar un poco la ingesta de calorías, pero no es lo mismo hacerlo comiendo más fruta o recuperando la hora merienda (como es mi caso), que tomando tres platos de potaje y dos postres. Es cierto que a veces me entran caprichos (o antojos o lo que sean) y puedo ponerme tibia a yogurt o comerme docena y media de galletas maría mojadas en leche, pero en general intento no pasarme, y la verdad es que no siento más hambre que antes del embarazo.

Otro mito: Las embarazadas están más guapas. Hombre, depende. Si antes de empezar a llevar un miniser en el vientre no eras Gisele Bunchen después de que el test dé positivo tampoco. Es más: en el primer trimestre, con la revolución hormonal a tope, es posible que se te llene la cara de granos como en tus peores tiempos de adolescencia y que si además tienes nauseas, te veas de todo menos bonita. Luego es cierto que esto del embarazo tiene sus ventajas: por ejemplo el pelo se te pone más espeso y brillante, porque deja de caerse y una va por ahí con un melenón que pa’qué. Eso sí, en cuanto das a luz, ya puedes despedirte, porque todo el pelo que no se ha te ha caído en nueves meses, se te cae de golpe en dos semanas y de pronto empiezas a temer en convertirte en la pareja perfecta de Yull Brynner.

Otra sorpresa inesperada es que, si el de la cabeza crece más, el de las piernas, brazos, etc. a penas se inmuta. La depilación es algo que empiezas a hacer de forma esporádica, y más por rutina que porque lo necesites, porque el vello no crece casi nada durante estos meses (Nota: igual que en el caso anterior, es parir y volver a la normalidad. En serio. Cuestión de minutos en este caso). En esas circunstancias, sí, puedes tener mejor aspecto, con la piel más lisa y el pelo estupendo, pero también hay que tener mucho cuidado con el sol para que no te salgan manchas en la cara (mi prima tuvo casi un antifaz!) e hidratarse para evitar las estrías (que como digan de aparecer, van a asomar igual, te untes la crema que te untes). Yo tengo suerte, y de momento, mi piel está fantástica, pero hay mujeres que parecen un mapa mundi y eso estético y de top model pues no es.

En resumen, guapa sí, pero no siempre y sin pasarse.

Y ya para terminar, otro gran mito del embarazo: todas las embarazadas vomitan por las mañanas. Pues no. Todas no. Con la Enana no tuve ni una nausea, ni siquiera pequeñita y la única vez que vomité fue un mes antes de parir y por culpa de una gastroenteritis que cogí muy oportunamente en Nochevieja. Con Tulga he pasado por casi dos meses de nauseas que me han acompañado a todas horas y no sólo por la mañana, pero a parte de no tener ganas de comer y de pasar unos cuantos malos ratos, no he corrido al baño nunca. Vamos que no he vomitado. Y conozco muchos casos de mujeres que no han tenido ni una angustia en todo su embarazo. O sea, que no. Que depende de las hormonas y del cuerpo de cada una y que el no vomitar no implica que algo vaya mal o que no estés embarazada. De hecho, en mi caso, mucho más molesto que las dichosas nauseas y algo que nadie te dice al preñarte, han sido los dolores musculares en la zona de la pelvis resultado del estiramiento de los músculos de la zona para dar espacio al miniser que va creciendo. Dolores que a veces pueden ser intensos y obligarte a tomar un paracetamol (y digo ya que para que yo me tome una pastilla tengo que estar supergrave, que si no por mi boca no entra otra cosa que manzanilla).

Sin duda hay muchas más historias fantásticas sobre el estado de buena esperanza que las que yo he mencionado aquí, pero estas han sido las más recurrentes en mi caso y también las más curiosas. Si alguna tiene algo más que añadir a la lista que lo diga, a ver si al final sacamos un decálogo y lo publicamos.

 

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4 responses to “Mitos, fantasías y realidades sobre el embarazo”

  1. nosoyunadramamama says :

    Parte de la culpa de q nos traten como enfermas es tamb de otras mujeres q, en sus embarazos, están todo el día quejándose. Y dejo de lado ya el asunto de coger bajas,asi xq sí, a los 6 meses en trabajos normales, es decir, de oficina, de caminar lo justo. Como siempre, pagamos justos por pecadores..Si no tienes problemas en el embarazo, pues hacer casi todo, yo lo he hecho siempre, lo demás son excusas. Yo en el primer trimestre me veo horrenda, como dices tú, con la cara llena de granos es imposible estar mona. He tenido poca barriga en los embarazos anteriores y el segundo pesó casi 4 kilos, y en este tercer embarazo sigo el ritmo de poca barriga. Tampoco he tenido naúseas pero esto es algo q no todo el mundo da por hecho. Y otra cosa q añado, se puede comer jamón en el embarazo, yo lo he hecho siempre xq las 3 matronas q me han atendido los embarazos me han dicho q es un mito, q puedo y debo comer de todo sin abusar de nada.

    • egambi77 says :

      Lo de las bajas es otro de los mitos! Cada vez que voy a la piscina, dos o tres vecinas me preguntan con asombro ¿pero aún estás trabajando? Por no decir directamente, ¿aún no te has cogido la baja? Pues no. Ni pienso, al menos que las cosas se tuerzan un montón en el último trimestre!

  2. T®e says :

    Jeje. Tienes toda la razón. La gente se mete en temas y cosas q no le corresponden. Te dan su opinión para todo. No siempre es malo, pero no siempre es cierto o tienen razón. Hay q hacer lo q veamos mejor para nosotras y el bebé, con cabeza claro.

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