Echo de menos mi “bombo”

Hace unos años, cuando estaba embarazada de la Enana, me encontré con una compañera de trabajo que acababa de reincorporarse a su puesto después de la baja por maternidad. Hablamos durante un rato y al final me dijo algo que en ese momento no entendí y que hasta me pareció absurdo: “Uff, no sabes cómo te envidio y como añoro estar embarazada”. Yo me quedé patidifusa, sobre todo, porque sabía que había pasado un mal embarazo, con riesgo de aborto y en reposo absoluto casi hasta el tercer trimestre y no comprendía por qué, teniendo a su bebé recién nacido en brazos, echaba de menos el estadio anterior.

Sin embargo, debe de haberseme fundido un plomo o a lo mejor es que, después de seis meses de teta, por fin estoy ovulando, porque el otro día me sorprendí a mi misma echando de menos mi “bombo”. Es ridículo. Es inexplicable. Pero ahí está. Y es que hace unas semanas mi mejor amiga me dijo que, por fin, tras muchos años y varias fecundaciones in vitro, estaba esperando un hijo (y por partida doble!). Yo me alegré tantísimo que se me salía la felicidad por las orejas y si no me puse a dar saltos en cuanto lo supe fue porque estaba en el curro y en medio de una conversación sesuda en otro idioma que requería toda mi atención. Desde entonces hemos intercambiado llamadas y mil millones de wasaps en los que hablamos un poco de todo: qué síntomas son normales en el primer trimestre, qué puede y qué no puede comer, que es lo que le espera un poco más adelante… Y mientras hablamos a menudo me sorprendo tocándome la barriga y pensando en lo que me gustaría que volviera a estar llena con otro niño (o en mi caso, seguro que niña) in progress.

Vamos a ver, alma de cántaro, tienes un bebé de seis meses que, aunque duerme como un ceporro, tiene la sana costumbre de levantarse todos los días a las 6 de la mañana y una niña de tres años que requiere toooooda tu atención ¿en serio te planteas traer otro churumbel al mundo? Hombre ya… Que sí, que es absurdo, que ni siquiera me caben tres sillas de niño en el coche, pero miro a Tulga que ya ha empezado con los purés, que se da la vuelta como una campeona y hace todos los esfuerzos del mundo por sentarse ella sola y no puedo evitar pensar que se acabó. Que es mi último bebé. Y echo de menos mi “bombo”. A lo mejor es porque no pude disfrutar del todo este último embarazo, primero por el miedo a sufrir un aborto que me acompañó hasta las 12-13 semanas y luego, en el tercer trimestre, por culpa del dichoso tiroides y de un endocrino cabrón que, primero me acusó de no haber ido a su consulta nada más preñarme como si yo tuviera una bola de cristal para deducir que me fallaban las meninges y que después tuvo a bien comentar que, por mi desidia, Tulga podía nacer sorda, ciega o con retraso mental… eso si no tenía antes un parto prematuro y se iba todo a cagar patatillas. Y claro, pues disfrutar, disfrutar, no disfruté… Sólo quería que Tulga naciera para comprobar que estaba todo en orden, que estaba sana y así poder ir a mentarle la madre al endocrino con toda tranquilidad.

No sé si esto de añorar el embarazo es algo que nos pasa solo a las piradas o es algo más generalizado, pero de verdad que me gustaría saberlo… porque, seamos sinceras, el estado de buena esperanza no es tan idílico como lo pintan y no nos olvidemos que después toca parir, y aunque sea con epidural o en un parto exprés como el último que tuve, la cosa duele un huevo. Eso sí, viendo las fotos de este verano, con una panza de 35 semanas tengo que decirlo: el embarazo me sienta de maravilla!

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12 responses to “Echo de menos mi “bombo””

  1. lilmgc says :

    Pues claro que se echa de menos. Cuando estás embarazada te sientes especial,bendecida por la situación de traer una nueva vida al mundo, poderosa e intrigada por el milagro de la vida. Empiezas a desarrollar un amor profundo hacia esa criaturita.
    Cuando empiezan a moverse notas su compañía a todas horas, siempre está contigo, porque sabes que cuando nazca no lo vas a tener contigo en la oficina.
    Es normal extrañar todo un época en la que has sentido sensaciones increíbles,me uno a esa afirmación 😊

    • norgwinid says :

      Ains, menos mal que no estoy sola! De verdad que es una época especial, da igual lo mal que lo pases… Y notar como tu hijo se mueve dentro de ti ¡No hay sensación igual!

  2. Diario de una Mami says :

    Yo también lo echo de menos. Cuando estaba embarazada me sentía especial: llevaba una vida dentro, ¡tenía dos corazones! La gestación, cómo nos formamos, me parece un milagro, el milagro de la vida. No voy a soltar rollos religiosos porque no soy de ese palo, pero en ese sentido creo que tiene algo de sobrenatural, de extraordinario, de divino si quieres llamarlo así.

    Quizá influya que tuve un embarazo bastante bueno en general, aunque también tuve mis molestias y un insomnio horrible que no me dejaba pegar ojo. Pero las cosas malas se nos olvidan. La naturaleza es sabia: lo olvidamos para repetir experiencia. 😉

    • norgwinid says :

      Da igual el tipo de embarazo que tengas: difícil como el de mi compañera, que se lo pasó casi entero en la cama o estupendo como los míos que de no ser por unas pocas nauseas al principio (sólo nauseas que no vomité ni una vez) ni me enteré de ellos. Es un milagro que sucede justo en nuestra tripa y por eso es tan especial… Y además al final ¡trae premio! ¡Nuestro churumbel!

  3. nosoyunadramamama says :

    Jaja, escribí un post sobre esto justo antes de dar a luz a Gabriel (creo q lo titulé “contradicciones de embarazadas”). Y es asi, luego se echa de menos… dios bendito, si tuviera dinero, tendria dos hijos más!

    • norgwinid says :

      Jajaja. Yo le dejé caer el otro día a mi costillo que podríamos tener tres, que ya puestos, nos saldría hasta económico con eso de ser familia numerosa y tal… ¡Casi le da un soponcio! En fin, qué se le va a hacer!

      • lilmgc says :

        ¡Cómo me gustaría tener tres! Pero no sólo es cuestión de dinero sino también de tiempo. ¿Soy la única que envidia a los futbolistas que empiezan a tener hijos pronto y, por supuesto, todos los que les da la gana?

  4. Turanga says :

    Es un momento maravilloso, pero si pienso en un tercero me pasa como a tu marido, me da un parraque…

  5. Elena Iglesias Hernandez says :

    Pensé que estaba yo loca!! Soy mamá de 3 peques (niña, niño y niña), la más pequeña solo de 10 meses, los otros 5 y 3 años…. EXTRAÑO ESTAR EMBARAZADA!!! Me da una pena horrible pensar q no volveré a sentirles dentro, no habrá más latidos en la pantalla… Pase 3 malos embarazos seguidos en la unidad de riesgo, 3 cesáreas y de no ser porque lo sensato fue ligarme las trompas, posiblemente iría a por el cuarto, sin pensar…. Solo guiada por mi instinto animal. Un beso a todas!

    • Norgwinid says :

      Lo entiendo perfectamente… Es algo irracional y da igual lo sensato que sea plantarse y no tener más niños, las dificultades logísticas o de espacio… Es algo que sale directamente de las entrañas!
      Besos

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