Embarazo, un, dos, tres… The missing folder

Y así como el que no quiere la cosa nos plantamos en tercer trimestre, la recta final del embarazo. A estas alturas muchas futuras mamás están muertas de impaciencia, tanto por conocer a su pimpollo como por deshacerse de los mil y un achaques que las vuelven locas. Tengo que decir que ese no fue mi caso, para empezar porque tanto la Enana como Tulga se me adelantaron, así que no sé lo que es salir de cuentas y sumar días a la famosa Fecha Probable del Parto (FPP). Por otro lado, excepto por la enoooooorme barriga que desarrollé en ambos casos, a penas tuve molestias en el tercer trimestre y pocos síntomas puedo aportar de primera mano para ilustrar este post (de segunda y tercera tengo la tira, faltaría plus). Sí. Lo sé. En este momento muchas de vosotras me odiáis, pero si os sirve de consuelo la Mayor tuvo a bien demorarse unas 36 horas para venir al mundo, o sea, que yo también me fui servida a casa… Dicho esto, vamos a rematar la faena.

El tercer trimestre o la lucha por el espacio.

La mayoría de las molestias de estas semanas son el resultado del aumento del tamaño del bebé que cada vez comprime más nuestros órganos internos y sigue moviéndose con saña. En mi caso, mi principal malestar me lo causaron otra vez la jodías hormonas (¡¡¡que les habré hecho yo, por Dios!!!).

1) Rasca que te rasca. Quince días antes de dar a luz a Tulga, estaba yo tan tranquila tumbada en el sofá (cosa ya de por sí extraña), cuando de repente me empezaron a picar los pies. Me di una rascadita, pensando que sería un mosquito y no le di importancia. Sin embargo, al día siguiente me picaba todo el cuerpo y cuando digo todo, quiero decir TODO. El interior de las orejas, los pliegues entre los dedos de las manos, el paladar… Si había piel, a mi me picaba y, oyes, ¡resulta que tenemos piel por todas partes! Se lo comenté a la matrona de las clases de preparación al parto y me dijo que era culpa de los estrógenos y que lo mío se conocía como prurito del embarazo. Manda huevos ¡si hasta tenía nombre y todo! Me recomendó duchas templadas, mucha crema hidratante, no rascarme y si, a caso, darme un baño con avena, que al parecer es muy calmante y viene de maravilla en estos casos. O sea, que me aguantara, dicho en cristiano.  Y eso fue lo que hice. Por suerte, Tulga no se hizo esperar y nada más parir la comezón desapareció como por arte de magia, así que tampoco puedo quejarme. En otros casos (muy raros) el picor es uno de los síntomas de un problema grave como es la colestasis, que afecta al hígado y puede resultar muy peligrosa para el bebé si no se trata (una amiga mía la sufrió y es pa’agarrarse los machos). La colestasis va acompañada de otros síntomas como, por ejemplo, ictericia y oscurecimiento de la orina (mi amiga me decía que era como si meara coca-cola!!!!) así que si os pica ¡no os agobiéis! y rascaros con moderación.

2) Tensando, tensando… Como ya he dicho, en especial el último mes, desarrollé una barriga importante en ambos casos…, vamos que no me caía de boca de puro milagro. En lugar de dos niñas de peso más que aceptable (3020 gr la Primera y 2900 gr la Segunda) parecía que estaba a punto de parir los trillizos del Hagrid de Harry Potter. Por esa razón, ya casi al final volví a notar algunos pinchazos musculares, sobre todo en la zona de la cadera, como resultado de la tensión a la que estaban sometidos mis pobres ligamentos, aunque más que dolor era una molestia tipo “me-pesa-un-huevo-la-barriga” que se pasaba descansando un rato.

Harry Potter and the Half-Blood Prince

Hagrid es el del medio. Por si os quedan dudas.

 

Y ya. No miento cuando digo que he tenido embarazos muy buenos. Sin embargo, sé de buena tinta que otras mujeres pasan las de Caín y por si a caso os toca la china (N., A., esto sigue yendo por vosotras!!!!), os hago una lista. Ya sabéis: Mal de muchos…

3) Patas de Elefante. Cada vez que iba a la consulta de la matrona, la chica (o señora) que me tocaba en gracia insistía en preguntarme por mis piernas y mis pies. Yo no entendía nada, porque mis piernas estaban perfectas (de hecho, estupendas!) hasta que llegué a preparación al parto la primera vez… Madre del amor hermoso ¡de la que me he librado! Es todo lo que puedo decir. Una de las maravillas de la preñez es que se retienen más líquidos que en una presa y como resultado se producen edemas, o sea, la inflamación de algunas partes del cuerpo, esencialmente la cara, las manos, las piernas y los pies. Esto se agudiza en el tercer trimestre, y más si hace calor, de manera que algunas mamis van por ahí con piernas de elefante y los anillos incrustados en los dedos. En serio: cuando vi a algunas de mis compañeras con los pies del tamaño de un bota de agua comprendí de pronto la insistencia de la matrona y bendije mi buena estrella… ¿Qué hacer si os pasa? Pues intentar poner las piernas en alto, daros duchas de agua fría (si es verano, meter las piernas en la piscina), quitaros anillos y joyas que os aprieten, evitar pasar mucho rato sentada (viajes largos en coche o avión), y poco más.

4) El ataque de la estría asesina. Aunque tu tripilla no sea abultada y tú no ganes demasiado peso, durante el embarazo la piel se estira mucho y, claro, al final pueden aparecer las famosas estrías, no sólo en el vientre sino también en los pechos, los muslos o las caderas. Tengo entendido que en este tema, aunque tú ayudes a base de cremas y potingues, prima sobre todo la genética, o sea, que si te van a salir estrías al final te salen aunque vayas embadurnada de la cabeza a los pies con aceite de oliva extra virgen. Yo usé una crema hidratante normal, para piel seca, y procuré untármela todos los días, cosa que en mi segundo embarazo sólo conseguí a medias (mamá, ¿qué eso que te pones? mamá, ¿me lo puedo poner yo? mamá ¿por qué pringa tanto? mamá, ahora en la nariz… Esa era la letanía que acompañaba mis esfuerzos estéticos cada mañana. Como para insistir). Por si a alguna le sirve esta fue la crema que usé yo. Como veréis nada de otro mundo… y bien barata!

5) Estreñimiento, acidez… y en cima ¡hemorroides! Si es que está todo muy achuchao ahí dentro: el estómago, los intestinos, la vejiga… El tercer trimestre suele ser el favorito de los desajustes gástricos… y el de los vendedores de antiácidos, que hacen su agosto con las pobres embarazadas. Las hemorroides no son más que una consecuencia del estreñimiento y, por lo que tengo entendido, a veces desaparecen tras el parto. El remedio para todos estos males suele ser cuidar muy bien la alimentación, mantenerse hidratadas y en movimiento… y tirar de yogures activia si hace falta!

La presión del útero creciente también es la responsable de otros malestares como la aparición de varices en las piernas, la falta de aliento o las constantes ganas de hacer pis, que pueden llevar a algunas futuras mamás a levantarse tres y cuatro veces cada noche para ir al baño.

6) La famosa ciática. Y digo famosa porque suele ser razón por las que muchas mujeres se cogen la baja laboral unas semanas antes de dar a luz. Los dolores de espalda pueden aparecer en cualquier momento, pero cuando el peso del bebé es mayor, nuestros músculos tienen que hacer un esfuerzo extra y, a veces, se joroban. Yo practiqué yoga durante mis dos embarazos (con la Enana hasta los 8 meses y con Tulga, algo menos, hasta las 29 semanas), quizá eso me libró de sufrir un buena ciática, aunque no puedo poner la mano el fuego… En cualquier caso, el ejercicio (moderado, eso sí) no hace mal a nadie: ni a la madre ni al bebé y puede aportar grandes beneficios.

Y ya para terminar, comentar las pruebas médicas que nos acechan, quiero decir, que nos realizan en la seguridad social:

1) El mismo análisis de sangre y orina que en las ocasiones anteriores, esta vez sin acompañamientos desagradables como el test de O’Sullivan. Se pide también una prueba de coagulación por si quieres solicitar la epidural, ya que si tus plaquetas no están echas unas fuertotas este tipo de analgesia está contraindicada. No lo he dicho hasta ahora pero el análisis de orina obedece a que las embarazadas suelen coger infecciones urinarias con cierta frecuencia. Si te la diagnostican, no te preocupes, se trata muy bien con antibióticos y santas pascuas.

2) Recogida de una muestra vaginal y anal para la prueba del estreptococo. De ello se encarga la matrona sobre la semana 35 y si das positivo y el parto es vaginal, te enchufarán antibióticos en vena para evitar que el niño se infecte. No es peligroso ni tiene más inconveniente que el tener que ir al hospital nada más ponerte de parto para te puedan administrar el tratamiento. Con lo a gusto que se está en casita…

3) Y la tercera y última ecografía, en la que se valora el peso del bebé y se comprueba si está correctamente colocado, o sea, cabeza abajo. Si en la anterior eco quedó alguna duda del sexo de la criatura, aquí te lo confirman del todo.

Es posible que me dejé alguna cosa en el tintero, pero hasta aquí llega mi sapienza. Os resumo ahora mis terceros trimestres:

La Enana.

Síntomas: Alguna molestia muscular, sensación de “pesadez”

Peso ganado: 4 kg.

Tercera eco: a las 33 semanas.

Barriga: Hasta los ocho meses, redonda pero asumible. Las últimas cuatro semanas creció exponencialmente hasta volverse descomunal. Como detalle curioso decir que mantuve mi ombligo intacto casi hasta las 30 semanas.

Estado emocional: Impaciencia por conocer a la pequeñaja. Algo de incertidumbre ante el parto.

Tulga.

Síntomas: Prurito del embarazo.

Peso ganado: 5 kg

Tercera eco: a las 33 semanas.

Barriga: Enoooooorme desde las 30 semanas, no sé como no me llegaba a la barbilla. Mi ombligo: desaparecido en combate desde el trimestre anterior.

Estado emocional: Impaciencia por ver a Tulga y asegurarme de que todo estaba bien. Miedo ante el parto: cero patatero. Así me fue.

Bueno, chicas, espero haberos sido de ayuda. Si aún os queda alguna duda, no tenéis más que manifestaros! Ánimo con esas tripillas!

 

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9 responses to “Embarazo, un, dos, tres… The missing folder”

  1. marifififi says :

    Minififi se adelantó una semana y te puedes creer que me dio rabia?. Con lo bien que yo estaba disfrutando de mi corta baja del curro… Podría haber estado embarazada uno o dos meses más, jajajaja. Besicos

  2. norgwinid says :

    Sí, a mi me pasó igual y además yo sabía que no llegaba a la fecha de parto ni de lejos. La mayor nació a las 39 semanas y la peque nada más empezar la 38, pero ya amenazaba con venir a este mundo desde un mes antes. Me dio mucha penilla que no se quedara dentro dos semanas más. Me hubiese gustado disfrutarla!!!

  3. Diario de una Mami says :

    ¡Jajajajaja! Me ha encantado lo de las patas de elefantes y lo de los trillizos de Hagrid. 😀 😀 Yo no sufrí lo de las tobillos hinchados y a la gente parecía que le daba rabia porque no paraban de preguntarme: “¿Y no se te hinchan las piernas?”. Y yo: “Noooooo, dejadme en paz, que nooooo”.

    • norgwinid says :

      Jajaja, si es que la gente es mú cansina. Yo me crucé con personas a las que parecía que les daba rabia que me sintiera bien y tuviera un aspecto tan lozano, sobre todo, al final del embarazo. Más de una vez me dijeron: “Pero ya tendrás ganas de acabe, verdad?, porque tienes que estar muy incomoda y te tiene que doler la espalda”. Pues no. No me duele y no estoy nada incomoda. Ains, dejadme disfrutar!!!

      • Diario de una Mami says :

        ¡Jajajaja! Sí, a mí también me decían eso. Parece que les da rabia, de verdad. Tienes que estar jodida del todo, arrastrándote. Si no, no estás embarazada. 😉

  4. lilmgc says :

    En el tercer trimestre tuve la fortuna de dormir mejor cuanto más tiempo pasaba. Sin saber cómo la ciática y los dolores de costillas se esfumaron.
    Por desgracia la sensación de estar ahogándome no se fue, recuerdo una noche casi sentada en la cama, no me cabían más almohadas. Yo creo que todas tenemos un síntoma más infrecuente.

    • norgwinid says :

      Sí, cada mujer es un mundo. Yo tengo que reconocer que he sido muy afortunada. Nada de vómitos, varices, asfixias, acidez o estreñimiento. Yo creo que lo que peor llevé fue el picor, y más que nada porque no me dejaba dormir a gusto. Me tiraba un buen rato rascandome sobre todo los pies. En cualquier caso a penas fueron 10 días de todo el embarazo, porque como Tulga se me adelantó dos semanas acabó pronto!

  5. mamacaotica says :

    Acabo de descubrir tu blog y me encanta! Yo estoy de 28 semanas y he tenido vomitos el primer trimestre, no duermo desde entonces, aunque ya me estoy acostumbrando a ello (y si no me acostumbro me echo una siesta, que es parecido) y tengo ardores, además claro esta de los dolores de piernas, ingles y espalda. Me merezco un parto extraordinario jajajajaja

    • Norgwinid says :

      Muchas gracias por el cumplido!! Es lo que yo digo: embarazos malos, merecen partos buenos, que por lo menos algo nos compense!!! Mi Mayor me dio un parto horrible para compensar un embarazo buenísimo y la Peque justo al revés: un parto expres y casi indoloro, pero un embarazo en el que pené lo que no está escrito. A ver si tienes suerte y te pasa igual. Ya me contarás!!!

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