Cosas que nunca te contaron sobre esto de dar el pecho

Dar el pecho no es tan bonito como lo pintan… y eso que amamantar a mis hijas es una de las mejores cosas que he hecho en mi vida. Sin embargo, la lactancia a veces acarrea ciertas incomodidades de las que nadie te habla y que, en un ataque de sinceridad, he decido sacar a la luz. Mulder, Scully ¡temblad! Porque esto sí que es un Expediente X.

Ya hablé en su momento de las vicisitudes que acompañan a la subida de la leche, de las tetas como melones y del coñazo de no poder quitarte el sujetador ni diez minutos por lo menos los tres primeros meses… salvo que no te importe ponerlo todo perdido de leche, claro. Se podría pensar que, una vez pasado ese periodo de prueba, ya está todo el trabajo hecho y que nos podemos tumbar a la bartola (con la teta fuera) a ver engordar a nuestro bebé. Pues no. La naturaleza tiene mucho sentido del humor…

Para empezar la moda no está pensada para mamás lactantes. Así de simple. No veo yo a Carolina Herrera o a Dior quemando neuronas para diseñar una camiseta por la que se pueda sacar un pecho sin esfuerzo… y no te digo de Zara o h&m. En verano con los vestidos ligeros y las prendas con escote no hay tanto problema. Pero prueba a dar el pecho con un jersey de cuello vuelto o con un cómodo (y poco flexible) vestido de lana. No. Misión Imposible. Ni Tom Cruise logra esto. Tienes dos opciones: o buscar ropa que se abra por delante, tipo camisa y pasas frío. O levantarte la ropa para llegar a destino, dejando al aire la barriga. Y pasas frío. Un lujo, vamos. También existe una tercera vía que es comprar ropa específica para dar el pecho, como la que venden en esta web y que aunque no es todo lo bonita que se podría pedir, resulta práctica y cómoda y a un precio asequible. La cuestión aquí es la misma que en el caso de la ropa premamá, o sea: ¿merece la pena gastarnos la pasta en unas prendas con poco futuro? En el caso de las lactancias prolongadas no habría duda, pero ¿y si, por alguna razón, te gastas los euros y luego tienes que destetar al bebé a los seis meses? Esto de la teta no es automático y un sinfín de factores pueden alterar tu plan inicial (en un sentido o en otro), así que lo mejor es sentarse y pensarlo un poco: ¿Me compensa? ¿Sí? Pues adelante con los faroles. Yo por ahora me voy apañando con mi ropa de siempre y los sujetadores de lactancia, aunque si Tulga sigue colgada a mi pecho el próximo invierno no descarto hacerme con algún vestido o jersey, que estoy hasta el moño de pasar frío.

Otro de los inconvenientes de amamantar a un bebé es que es algo que solo puedes hacer tú. Me explico: si la criatura quiere teta no puedes enviar al padre o a la abuela a dársela, te toca a ti sí o sí y eso a veces es un problema. Vale, con el sacaleches y un biberón también se puede alimentar a un niño sin recurrir a la famosa leche de fórmula, pero en realidad me estoy refiriendo a pequeños momentos cotidianos en los que no estaría mal que los hombres tuvieran pechos como, por ejemplo, cuando te metes en la ducha o vas al baño y el bebé se pone de los nervios porque ha decidido que quiere lo suyo. Y lo quiere AHORA. O por las noches. O cuando estás enferma. O si quieres ir al dentista o al gimnasio… Para mi dar el pecho es un placer y no lo considero una carga ni una esclavitud como he leído (y oído) por ahí, aunque tengo que reconocer que la última vez que estuve con gastroenteritis me hubiese gustado que la teta la diera otra!

Algo que también llega a ser molesto es la manía que tienen los críos (por lo menos mis hijas!) de juguetear con el pezón del pecho del que no están mamando. Tú la pones en posición y ella, ágil y sibilina, mete la mano por tu escote y se pone a cambiar de dial con tus pobres areolas (que digo yo que de ahí debe venir la costumbre de algunos hombres de hacer exactamente lo mismo con fines erótico-festivos). Cuando se trata de bebés pues no hay problema porque se limitan a dar unos toques o tirones suavecitos, pero a medida que crecen aumenta su saña y su fuerza y te pueden hacer ver las estrellas. Otras veces se dedican a amasarte las tetas en general, en cualquier momento, aprovechando que los tienes en brazos, sólo por el gusto de sentirlas y llega un momento en que ya no sabes con qué cortarle las uñas al churumbel para no acabar con el escote hecho migas. Que yo estoy que no sé si tengo una hija o un gato persa.

Y ya para ir terminando, a las madres lactantes además de las temidas grietas, nos aguardan otros dolores y males inesperados como las mastitis y las perlas de leche. La mastitis es la inflamación de la glándula mamaria causada normalmente por la obstrucción de un conducto, y que puede ser muy, pero que muy, dolorosa. Hablo con conocimiento de causa. Una mañana de verano fui a sacarme un poco de leche en el trabajo cuando me di cuenta de que tenía una parte del pecho derecho rojo y caliente al tacto. Al rozarlo con el dedo vi las estrellas, la constelación de Orión y la mismísima vía láctea y no digamos ya cuando intenté poner a funcionar ese trasto del infierno que algunos llaman sacaleches. Lo dejé por imposible, claro. Cuando volví a casa me fui directa a ver a mi vecina que ya había pasado por lo mismo un par de veces y, así, a bocajarro, le pregunté si le podía enseñar las tetas. Nada más ponerme la vista encima me diagnosticó una mastitis y me envió volando al médico, que muy amablemente me recetó unos antibióticos e ibuprofeno para la inflamación. Como lo pillé muy pronto, en una semana estaba recuperada casi por completo, pero si se deja pasar puede ser insufrible, porque junto a los síntomas que ya he mencionado (y que no son moco de pavo) puede aparecer una fiebre altísima y malestar general y en algunos casos supone el fin de la lactancia. Si el médico tarda un poco en daros cita, también alivia mucho el dolor aplicarse calor local para reblandecer el pecho e intentar vaciarlo para deshacer la obstrucción a pesar de las molestias.

La otra gracia de este tipo que puede hacer acto de presencia son las perlas de leche. Y diréis ¿estoquéesloqueeeeees? Pues al parecer un poco de piel que crece sobre un conducto, en el pezón o en la areola, que hace que la leche no fluya y se acumule formando una especie de “perla” blanca. Y duele que te cagas. Pero de verdad de la buena. Es como si te clavaran un alfiler al rojo vivo en ese punto cada vez que te lo rozas y no digamos si te pones un crío a darle al tema. Lo puedes flipar. En mi caso la japuta de la perla se fue sola en unos días, aplicando un poco de calor (antes de las tomas y durante las duchas), pero tengo entendido que pueden llegar a ser muy puñeteras y requerir también tratamiento médico.

Después de lo que os he contado habrá alguna que piense, “pero hija mía ¿aún te quedan ganas de dar el pecho?”. Y la respuesta es, sin dudarlo, un rotundo sí. Porque a pesar de todo, – de las molestias, de la incomodidad, incluso del dolor – para mi amamantar a las fieras de mis niñas ha sido (y es) una experiencia alucinante. Como ya os he contado, la lactancia de la Mayor no fue un camino de rosas. Pasamos del bibe a la teta con mucho esfuerzo y grandes dosis de cabezonería por mi parte y a día de hoy no me arrepiento de nada. Dar el pecho para mi (ojo, que hablo en primera persona de singular) es más que proporcionar alimento. Es dar consuelo, compartir intimidad y establecer vínculos. Sin la teta en mi primer postparto probablemente lo habría pasado mucho peor, me habría costado más cerrar heridas y afrontar la maternidad con ánimo y buena cara. Sin nuestro idilio de leche mi relación la Mayor sería diferente y lo mismo digo de los ratos a solas que comparto con la pequeña Tulga. Son nuestra burbuja de paz. Nuestro minuto en el Paraíso.

Sé (porque lo sé. Porque lo viví en mis carnes morenas, que diría la Flores) que todo esto se puede conseguir también con un biberón, que el contacto, el calor y el amor es el mismo, pero prefiero dar el pecho. Me hace sentir bien hacerlo más allá de todos los beneficios que mi leche pueda proporcionar a mis bebés. En fin. Que me pongo sensible y no es el momento.

Quería terminar dando las gracias a Mamá Caótica por otorgarme un nuevo premio. Lo dejo en el tintero para otra entrada que no doy más de mi ¡Ains, qué ya sólo me falta un Óscar!

 

Anuncios

Etiquetas: , , , ,

10 responses to “Cosas que nunca te contaron sobre esto de dar el pecho”

  1. Isa says :

    Estoy de acuerdo, una experiencia preciosa pero súper sacrificada e imprevisible. Para mí esclava también. El truco que yo hice para no pasar frío en invierno fue ponerme una camiseta de manga larga pero muy escotada debajo del cuello vuelto, y muy cómodo. Quizás tb si cortas alguna camiseta vieja. Un saludo!

  2. Mamá Zombi says :

    Ole ole y ole! Por todo eso he pasado yo también (menos lo de ir chiringando, que muy pocas veces…). A ver si entre todas desmitificamos la lactancia, que no es la pasión de Cristo ¡pero tampoco un paseo por el campo! Realismo y que cada una lo haga lo mejor que pueda 🙂

    • Norgwinid says :

      Esa era la idea: desmitificar y decir las cosas claras, que para fantasías color chicle ya están las comedias románticas!!! Por su puesto, cada experiencia es distinta (la mía lo ha sido con cada una de mis hijas) pero hay cosas que no cambian!!!

  3. nosoyunadramamama says :

    Uffff, para mí la lactancia sí q es esclava… aparte de los dolores q tuve y todo el rollo q conté en el blog sobre mi problema, yo sigo sin verle ese punto de unión q algunas madres comentais… Es más, siempre he disfrutado mas dando el bibe porque estoy mas relajada. En definitiva, a mí no me gusta dar el pecho y si lo he hecho ha sido x los peques, no por mí. Y ya xa qué contarte, las tres veces di a luz en otoño asi q lo del frio otro coñazo, jaja… En fin, esto de dar el pecho es tan personal como los embarazos, yo los difruto pero sé q hay mujeres q lo pasan mal x diversos problemas…

    • Norgwinid says :

      Yo soy de la opinión de que más vale un biberón contento que una teta infeliz: si dar el pecho te va a amargar la existencia o te va a producir tal ansiedad que en lugar de disfrutar del momento vas temerlo y a desear que acabe, lo mejor es pasarse al bibe y santas pascuas. Tu hijo agradecerá tu bienestar! Para mi (y como digo en la entrada, hablo en primera persona) la lactancia sí me ha permitido crear un vínculo especial con mis hijas, sobre todo en el caso de la Mayor. Estoy segura de que la teta fue lo que me ayudó a sortear una depresión postparto. Pero es igual de válido que tú o cualquier otra mami no haya experimentado lo mismo. Si no hay dos embarazos iguales ¡como va a haber dos lactancias idénticas!

  4. mamacaotica says :

    De nada por lo del premio, te lo mereces!!!
    Yo tengo pensado darle el pecho y la verdad que me pillará para invierno, porque nace a finales de julio/principios de agosto y quiero alargarlo si puede ser hasta que vuelva a trabajar, así que ya veremos si paso fresquito o no jajajajaj

  5. Diario de una Mami says :

    Yo también sufrí la horrible perla de leche. Y a la vejez viruelas, como se suele decir. Pegotito tenía unos 7 meses.
    A día de hoy, después de 20 meses de lactancia, me sigue encantando darle de mamar. Nuestros comienzos fueron muy, muy difíciles, pero lo conseguimos. Algún día os lo contaré. 🙂

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Mamá y la tribu

Blog de Crianza Sostenible

unamadremolona.wordpress.com/

Trucos, consejos y todo lo que necesitas saber para ser una madre molona o, por lo menos, intentarlo

Entre Togas y Chupetes

Madre y Abogada a tiempo completo y sobreviviendo.

Días de mamá

Mis cosas, mi vida. ¿Te unes?

La Madre Tigre

Blog de La Madre Tigre

La hipster family de Barcelona

Una pareja de modernillos y un hipsterbebe

Maternideas

Ideas, consejos e historias divertidas sobre la maternidad y crianza

Sra de Díaz

Buscando mi lugar

otro blog de mamis

aventuras de una mami de tres, con título especial

Princesas y Princesos

Un corazon de melón, una princesa de fresa y un bombón de chocolate

Urban&Mom

Historias de una mamá en la ciudad

39 semanas

O como ser mamá y no morir en el intento

Diario de una endorfina

Diario ilustrado de un embarazo y de la vida loca con 2 gorditos a bordo

la aventura de mi embarazo

O como ser mamá y no morir en el intento

SAMBA IBÉRICA

O como ser mamá y no morir en el intento

Mucha Vida

cocina sencilla para novatos, vividores y bocas audaces

A %d blogueros les gusta esto: