De partos y cesáreas

Una de las cosas que más miedo me daba de cara al parto de mis hijas era la posibilidad de que tuvieran que hacerme una cesárea. Sólo de pensarlo se me ponían los pelos como escarpias, no me importa admitirlo. Mi pavor se debía, por un lado, a la intervención en sí (que me sajaran el útero y me levantaran los intestinos para llegar hasta el bebé era algo que me quitaba el sueño. Llamadme cobarde si queréis) y, por otro, también me aterraba toda la parafernalia posterior. O sea: tendría que estar sola, sin mi compañero de fatigas al lado, me separarían del bebé durante varías horas para mi recuperación y debería confiar en el buen hacer del cirujano en vez de en mi instinto y mis propias fuerzas. Además se me antojaba (¡que no lo sé!) que la recuperación sería peor, con más molestias aunque sólo fuera por el  número de puntos que te cascan. Jamás entendí a las famosas (y a las no famosas) que se programan cesáreas por los motivos que sean: por estética, por hacer coincidir la fecha de nacimiento con el día de San Valentín, por miedo al dolor de las contracciones o a que no les quede el chichi para farolillos… Creo que todas estas son razones superficiales y que un médico decente jamás debería plegarse a ellas. Las cesáreas están para lo que están: facilitar el nacimiento del niño en los casos en los que se presenta alguna complicación y/o haya riesgo para la criatura o para la madre. Porque sino, por esta misma regla tres, deberíamos operarnos todos de apendicitis cada vez que nos duele la barriga, sólo por si acaso, que total es una operación menor… Y no. No lo es. Un cesárea es una cirugía en toda regla y desde aquí mi respeto y admiración a todas aquellas mujeres que trajeron al mundo a sus hijos por esta vía, con un valor que a mi me falta.

Y os preguntaréis ¿a qué viene todo esto? Pues resulta que hace poco una de mis vecinas tuvo mellizos mediante una cesárea programada, ya que uno de los peques venía de culo y los médicos decidieron que era la mejor opción. Al principio ella estaba encantada. Es más, cuando nos dijo que volvía a estar embarazada, con a penas ocho semanas de gestación, afirmó con rotundidad: “A estos dos que me los saquen, que ya parí al primero y he cumplido mi parte”. En aquel momento no dije ni pío. Faltaría más. Aunque pensé para mis adentros: ay, hija, ojalá no tengas que pasar por eso… A medida que avanzaba su estado y me la encontraba por la calle o en el parque, ella se reafirmaba en su deseo de saltarse el parto para conocer a sus hijos: “A mi que me duerman y me los den, ¡qué son dos, hombre!”, cosa que respetaba aunque no compartía en absoluto.

Cuando al final le dijeron que sí, oyes, que te sales con la tuya y te los sacamos en la semana 39, le faltó dar palmas con las orejas y yo que me alegré, que para eso estamos las madres. Para compartir la felicidad y las penas de las demás. Finalmente llegó el gran día y una semana después me la volví a encontrar ya con su carrito gemelar y los enanitos dentro, ¡que bien hermosos estaban para venir en un mismo pack! Después de las felicitaciones y alabanzas de rigor, mi vecina, bastante demacrada y paliducha, todo hay que decirlo, acabó confesando que se había equivocado. Que la cesárea muy bien, pero que si pudiera dar marcha atrás intentaría tener un parto normal. “Si es que me sentí como si no fuera conmigo”, me dijo “Tú estás ahí medio grogy por la anestesia y de pronto te dice el médico: anda dale un besito al niño que se lo llevan y te quedas diciendo, ¿qué? ¿cómo? ¿y tú quién eres? Luego me mandaron sola a recuperación, su padre me enviaba fotos por el móvil de los niños y yo sin poder ni estornudar del dolor que tenía. Una mierda, vamos”. Le di dos besos, intenté animarla un poco y le ofrecí ayuda si la necesitaba, aunque fuera para echarle un ojo al Mayor y que no se despeñara por el tobogán.  Lo sentí mucho por ella, por no haber podido disfrutar del momento y por verla tan triste en unos días en los que tendría que irradiar felicidad. Todo ello me llevó a reafirme en mis creencias: cesárea sólo en caso supernecesario, cuando el parto no avance, cuando haya riesgo real para los implicados, cuando un parto vaginal no sea la mejor opción…

Vamos a ver, parir duele. Un huevo. Y ya te puedes ir olvidando de lo que se ve en la películas: la señora que grita “Pon a hervir agua”, mientras la parturienta, casi sin despeinarse, da dos empujones y saca al niño, todo en cuestión de 20 minutos. Ja ja. Me descojono. Para empezar los 20 minutos pueden ser tranquilamente 20 horas de dolor insufrible y lo que eufemísticamente las matronas llaman “ganas de empujar”, viene a ser como querer ir al baño después de haberte comido un jabalí entero en una fiesta de Asterix. En el Hospital tu vagina se convierte en la casa de TócameRoque donde TODO EL MUNDO, desde el enfermero en prácticas hasta el ginecólogo de planta, mete mano sin pedir permiso y además, si eres primeriza, cualquier cosa que te pase (mire que la epi no hace efecto, que me estoy mareando, que quiero vomitar, que me duele aquí…) es una exageración debida a la inexperiencia. Sin embargo, prefiero un parto a una cesárea. Prefiero sentir que formo parte del nacimiento de mis hijas… y además la oxitocina y otras hormonas se encargan de que pases una semana montada en una nube de euforia y, de paso, te enamores perdidamente de la criatura que acabas de traer a este mundo. Así que tan malo no es. Repito que hay cesáreas ineludibles y muy necesarias. Mi mensaje va para todas aquellas mujeres que deciden programarse una operación de agárrate los machos para que el niño sea Piscis o porque creen que no van a aguantar el dolor: Replanteároslo. En serio. Que después no hay marcha atrás. Ah, y si hay alguna por ahí con cesárea incorporada y quiere aportar su experiencia a este post, pues encantada, que nunca hay que decir de este agua no beberé ni este cura no es mi padre!

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14 responses to “De partos y cesáreas”

  1. nosoyunadramamama says :

    Yo escribí un post hace tiempo precisamente hablando de q las cesáreas están para lo q están, y q no entiendo q alguien dé a luz x cesárea por capricho. En ese mismo post tamb digo q no entiendo lo de decidir parir en casa, x muy pequeños q sean los riesgos de q pase algo. Pero oye, cada una q haga lo q quiera, yo soy de las q cree q los avances médicos están para algo pero no por ello hay q abusar!

    • Norgwinid says :

      Es verdad, recuerdo el post. Creo que hasta comenté algo y todo, jejeje. Yo tampoco me atrevería a un parto en casa, porque como bien dices los avances médicos están para aprovecharlos y a veces no todo va bien y es necesario contar con un profesional para ponerle remedio. Ahora, que después de como me trataron en mi primer parto, entiendo perfectamente que haya gente que se lo plantee, sobre todo después de una mala experiencia.

  2. Una mamá muy feliz says :

    Yo sufrí una cesárea, hace poco escribí sobre ello, le tenía pánico antes de saber lo que es y ahora que lo sé aun más. Me dolío para reventar, aunque la recuperación no fue mala, pero si muy molesta, no entiendo como alguién puede preferir cesárea!

    • Norgwinid says :

      Eso mismo pienso yo. A mi me daba repelús sólo de pensarlo y la verdad es que tuve mucha suerte, porque el parto de la Mayor fue taaaaaaaaan largo y difícil que pensé que al final me caería una. Pero no. Besos!!!

  3. lilmgc says :

    Estoy totalmente de acuerdo contigo. Temía la cesárea porque vi los estragos q hizo en mi tía, similar a tu vecina.
    Cuando perdí a mi hijo el parto se hizo de forma natural y lo agradecí en el alma debido a mi fobia a la cesárea. Tuve una recuperación durilla con muchos muchos puntos y aún así insisto en que es lo mejor, el cuerpo está preparado para ello y las hormonas hacen muy bien su función. Es una pasada lo que tu cuerpo es capaz de hacer para parir, te sientes una campeona (yo me sentí así a pesar de todo) y el dolor se va de forma inmediata al salir el bebé (siento decir que no es por tenerle en brazos por primera vez , mi pequeño ya estaba fallecido y yo ni miré)
    Todos me insistían: te harían la cesárea no? Yo les respondía lo mismo: no, la cesárea es para emergencias y al bebé ya no le pasaba nada. Ea! Esa es mi experiencia.

    • Norgwinid says :

      Ufff, menuda historia la tuya. Siento muchísimo lo de tu pequeño, de verdad. Ni me imagino lo difícil que debe ser superar una pérdida tan grande. Yo tuve un aborto espontaneo en noviembre de 2013, con sólo 9 semanas de gestación y me costó bastante decirle adiós, así que no quiero ni pensar lo que supone estar en tu piel. Mucho ánimo, que eres una valiente.

  4. marifififi says :

    Ante la duda de cualquier complicación, elegiría cesárea sin duda. En mi caso, hubo complicaciones pero decidieron que sería parto natural. Al final todo fue perfecto, pero no puedo evitar pensar que quizá fue arriesgado. Creo que no pediría cesárea por capricho, pero ante la duda y por el bien del bebe, sí. Respeto a la recuperación, hay tantos casos de recuperaciones buenísimas de parto natural como de cesárea, al igual que malas recuperaciones en ambas. Lo que está claro es que una cesárea no deja de ser una intervención complicada y tiene sus riesgos. Besicos

    • Norgwinid says :

      Está claro que las cesáreas están para lo que están y en caso de duda el gine tiene la última palabra. Dos de mis amigas tuvieron malísimas recuperaciones de cesáreas, una de ellas incluso tuvo que ser intervenida un año después para retirar tejido cicatrizado de la vejiga que no paraba de provocarle infecciones de orina continuas. Sin embargo también conozco casos (directos, de vecinas y compis de curro) que una semana después estaban como rosas. Yo misma tardé casi tres meses en recuperarme de mi primer parto vaginal (bueno, mejor dicho, de la episotomía que cascaron) y a penas unas horas en superar el de la pequeña, así que supongo que todo depende!!!!

  5. entremishoras says :

    Niño nació por cesárea, no sentí que la cosa no fuera conmigo porque pasaron 22 horas desde que tuve las primeras contracciones y llegué hasta los pujos, pero la cosa no avanzaba, Niño no bajaba, estaba empezando a sufrir y yo estab agotada, así que la cesárea era la mejor opción. Niño hizo el piel con piel con Marido y en cuanto me cosieron, me lo trajeron y me lo pusieron al pecho. La experiencia no fue tan mala, el parto muy largo, y la recuperación dolorosa y lenta, pero en general lo llevé bastante bien. Niña nació por vía vaginal en un parto que duró 4 horas desde que me despertó la primera contracción, y aunque este fue muy doloroso e intenso, lo prefiero al primero. En fin, que cada parto es un mundo…

  6. dtradiciorece says :

    Yo estoy totalmente en contra de las cesáreas innecesarias. Mi parto fue una experiencia que me arrepentiría de no haberla vivido, si duele, pero vale la pena.

    • Norgwinid says :

      Lo mismo digo. Las cesáreas deben ser una necesidad no un capricho ni responder a la comodidad del médico (cosa que suele ocurrir en las clínicas privadas) o de la madre. El parto de la Mayor fue duro y traumático para ambos y el de la Pequeña rápido y precioso y no cambio nada de nada de la experiencia…. Bueno a lo mejor del primero sí, jejeje. Si volviera atrás hubiese actuado de otra manera y seguro que todo habría ido mejor.

  7. Diario de una Mami says :

    Coincido contigo completamente. Parir duele de pelotas, pero estamos biológicamente preparadas y nos recuperamos muchísimo antes que con una cesárea.

    • Norgwinid says :

      Pues sí. Es lo que yo pensaba cuando me puse de parto la primera vez y todo parecía ir a paso de tortuga coja: si las mujeres han parido hasta ahora, ¿voy a ser yo la primera que no pueda hacerlo? Besos

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