9 meses dentro, 9 meses fuera

Sí, lo sé. Esta entrada tendría que haberla escrito el mes pasado, porque Tulga acaba de cumplir 10 meses, no 9, pero es lo que hay. Soy de planificar poco las cosas y dejarme llevar por el momento, mi estado de ánimo y lo mucho (o poco) que haya dormido la noche anterior.  El resultado es que tengo más peligro que un erizo de tres patas en una autopista de seis carriles y que, a menudo, me equivoco, me olvido de cosas, digo lo que no debo o como lo que no hay que comer, pero, oyes, la vida es mucho más entretenida conmigo al lado.

En fin. El caso es que el otro día en la piscina, con las carnes al aire, me acordé del comentario que me hizo una amiga en mi primer postparto: “No tengas prisa, mujer, que la chiquilla se ha pasado 9 meses dentro de tu barriga. Tú necesitas por lo menos otros 9 meses para volver a ser lo que eras”. Y sí. Tenía razón. Hay que darle tiempo al cuerpo para reestablecerse, sin agobios y sin prisas… genéticas privilegiadas al margen, claro.

Si hago un repaso rápido no encuentro casi nada de lo quejarme y sí mucho por lo que dar las gracias (como mis hijas, verbi gracia. ¡Qué son cada día más rebonicas!). Por ejemplo:

– Durante el embarazo de Tulga gané unos 10 kilos de peso. A día de hoy he perdido 15. Los 10 que cogí y cinco más de regalo, y todo por culpa del estrés, del trabajo y del dichoso corre-corre en el que vivo. Que me río yo de los gimnasios y las dietas milagro. Desde que empezó el calor y sacamos todos el body a paseo no han parado de decirme lo delgadísima que estoy, a veces con cara de auténtica preocupación, mientras yo le quito los gusanitos a la Mayor y me los como a dos carrillos. Porque amar es compartir. No. Ahora en serio. En cuanto me vaya de vacaciones recuperaré carnes, estoy segura. Pero mientras curre es imposible: quemo más de lo que ingiero, por muy calórico que sea esto y las cuentas no salen.

– Como aún estoy dando el pecho, mis tetas siguen en tamaño XXL, lo cual viene muy bien para lucir escote. Ya hablaremos más adelante. A lo mejor voy a poder quemar todos mis sujetadores y no sólo los de lactancia…

– A diferencia de mi anterior postparto en el que el pelo se me cayó a puñaos y acabé con una melena que daba pena verla, esta vez a penas se me ha estropeado. Vale, durante la cuarentena algo cayó, pero no más de lo habitual y, desde luego, no como hace unos años que podía fabricar pelucas cada vez que me daba una ducha.

– Como esta vez me libré de la episotomía y el parto fue muy rápido, tengo los bajos como nuevos (perdón por la sinceridad). Ni cicatrices que pican o tiran, ni molestias al “hacer unas risas” con el costillo, ni sequedad vaginal ni leches. Estoy como si no hubiese parido. Cada vez que recuerdo lo que pené con la Enana, el dolor que me acompañó durante meses y la cicatriz que me amargó la existencia una estación completa doy las gracias a Tulga por haber sido tan delicada con su madre a la hora de venir al mundo. Gracias, vida.

– La regla sigue sin asomar y sin dar el más pequeño indicio de ello. La última que tuve fue en diciembre de 2013, ahí es . De hecho, si me pongo ha hacer cuentas, en los últimos cuatro años he tenido cinco reglas, o sea, que debo ser de las afortunadas, porque hay vecinas a las que no les ha dado más que un mes o dos de respiro, incluso estando con lactancia exclusiva.

– De lo único que puedo quejarme es de cierta flacidez en la piel del vientre. Ya no está abultado como al principio, que me pasé los dos primeros meses con una tripa de medio-embarazada, pero sí ha quedado flojo y blando, como con piel sobrante. Y es que se me puso una barriga espectacular, para echar a rodar calle abajo y todo para un bebé que no llegó ni a los tres kilos de peso… He estado usando la reestructurante corporal de Mustela para reafirmar los tejidos y aunque es superhidrantante y deja la piel suavecita, sigue igual de flácida que el primer día. Por esa razón creo que en cuanto se me acabe el bote (que ya está en las últimas) me voy a pasar otra vez a la Nivea de toda la vida y a intentar sacar 10 minutos para hacer algo de yoga o un par de abdominales, porque está visto que los potingues milagros no hacen.

Y ya está. Mi lista es corta. Como no me salieron estrías, varices, manchas ni hemorroides no he tenido que ocuparme de ninguna de estas cosas y poco puedo aportar al respecto. Sí es cierto que me encuentro más cansada que nunca, con días que no tienen suficientes horas para hacer todo lo que quiero (o debo), pero imagino que eso es normal. También tengo un dolor de espalda permanente desde que di a luz y que se arreglaría con un unas sesiones en el fisio y algo de ejercicio, pero en serio, me faltan horas para ambas cosas ¿Por qué nadie te dice que el reloj va tres veces más rápido cuando tienes hijos?

A vosotras ¿cómo os ha quedado el cuerpo después de los embarazos y los partos? ¿Algún consejo, pista o similar? También me valen milagros…

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11 responses to “9 meses dentro, 9 meses fuera”

  1. nosoyunadramamama says :

    Oye, no podemos quejarnos!! Ojo, q yo con el segundo sali del hospital estupenda xq habia cogido solo 9 kilos y mis tripas desaparecen en cto doy a luz de forma impresionante, pero con el tercero ya he notado flacidez y aun habiendo engordado tamb 9 kilos, no ha sido igual. Tampoc me quejo q no tengo ni una estria pero ¡sorpresa!tengo alguna mancha en la cara… En general, creo q estoy bien xa 3 hijos, creo q estaria mejor si me animase a hacer algo más de ejercicio… pero la vida es asi, jaja

    • Norgwinid says :

      Ufff. Sí, el ejercicio es esencial no sólo para tener mejor aspecto sino para sentirse bien. Es un rato de desconexión total… El problema es el cuándo y el dónde!!!! Si encuentras un remedio mágico para la flacidez, compártelo!!!

  2. dtradiciorece says :

    Yo estoy igual que antes la verdad pero claro la mía ya tiene 5 años 🙂

    • Norgwinid says :

      Jajaja. Sí. Cinco años es tiempo suficiente para que todo vuelva a su ser… Yo me recuperé por completo a los cinco o seis meses de nacer Tulga, pero quería esperar a los 9 de rigor. Con la Mayor tardé algo más en superar las secuelas de la epi, aunque la tripa estaba como nueva en poco más de un mes!!! Cosas de la vida!

  3. Aporelbebe says :

    Buuufff! Miedo me da que mi esplendorosa barriga de 38 semanas se convierta en un blandiblue tras dar a luz, tan mona y durona que se ve ahora y tan feliz que voy yo a la piscina con mi panza por montera.

    Por lo menos me queda el consuelo que tengo 1 año por delante para poder recuperarme y tener que volver a lucir tripa en la piscina, y si no, que le den morcilla, bañador entero y pa,la playa. Que la vida está para disfrutarla, y un michelín mal puesto no me amarga la existencia, que con un bonito bañador, un vestido mono de playa, mis clanchas, mis gafas de sol y mi gorrito voy divina de la muerte😉

    • Norgwinid says :

      Ays, cuántisimo disfruté yo el verano pasado luciendo barriga en playas y piscinas!!! Como la Peque nació en septiembre me comí todo el verano peñada hasta los ojos y me lo pasé pipa!!! Yo creo que el cuerpo se recupera mucho mejor del primer embarazo que de los siguientes, aunque supongo que todo depende de tu genética y hábitos de vida. En cualquier caso tienes razón: el bikini pa quien lo quiera, habiendo bañadores!!!
      38 semanas!!! Ya no te queda nada de nada… Mira que Tulga nació de 38+3, je je je…

  4. lilmgc says :

    Yo tardé 2 meses y medio en volver a entrar en mis vaqueros (sin dar pecho), la barriga bastante fofa, después de comer parezco una preñada de 4-5 meses y cualquier cosa hace que se salga para afuera: gases, estreñimiento… Yo engordé unos 14kg, de los cuales casi 4 eran de niño+placenta. Ah y soy muy delgada, mi panza en la semana 39 medía unos 25cm medidos desde el hueso de la cadera (que es lo que sería mi barriga normal). Creo que a las flacas nos hacen más estragos los embarazos: dos amigas con sobrepeso apenas han notado diferencia y empezaron con la ropa premamá en el sexto mes, mientras que yo en el tercero-cuarto ya empecé a no entrar en mi talla 36 habitual.

    • Norgwinid says :

      Creo que a las mujeres más delgadas se nos nota antes la barriga, aunque yo tiré con mi ropa de siempre en mis embarazos casi hasta el quinto mes… con algún apaño, claro, del tipo sujetarme los pantalones con una goma del pelo por no poder abotonarlos ya de ninguna manera. Con la Mayor mi tripa volvió a su sitio en apenas un mes y no me quedo fiel fofa ni nada que se le pareciera. Esta vez ha tardado más en volver a su sitio (unos dos meses y medio, casi tres) y la flacidez es evidente. Misterios del cuerpo humano!!

  5. Oreli health coach says :

    Gracias por tu post. No tendrás diastasis (me llamó la atención tu dolor de espalda)? Yo estoy a 2 semanas y medio después de dar a luz… animo!

    • Norgwinid says :

      Hola! Pues si te soy sincera no sé bien qué es la diastasis. Lo único que sé es que parezco chiquito de la calzada!!!! La fisio que me vio hace unos meses me comentó q había perdido mucha musculatura pero ya… a ver si me pongo a hacer ejercicio!!!

      • Oreli health coach says :

        La diastasis es cuando se te quedan demasiado separados los abdominales. Y puede provocar dolores de espalda… saludos!!

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