Lo que (de verdad) necesita un bebé

Hace unos meses, Carmen, del estupendo blog No soy una drama mamá, publicó un par de post sobre lo que cuesta (económicamente) traer un hijo a este mundo. Si sentís curiosidad sólo tenéis que pinchar aquí y aquí. En serio. Merece la pena. Os haréis fans suyas a los 10 minutos, ya veréis.

El caso es que me pareció un tema interesante y como a mi amiga N. le queda poquito para conocer a sus mellizas he decidido dar un repaso a lo que (de verdad) necesita un bebé. Antes de empezar, un aviso a navegantes: pienso centrarme en lo que, desde mi humilde opinión, es absolutamente imprescindible para el nuevo miembro de la familia, porque luego cada uno en su casa hace lo que puede o le apetece y si unos padres recién estrenados quieren comprarle chupetes de oro de 24 quilates o pañales de seda púrpura al churumbel como complemento indispensable están en su derecho (si su cuenta bancaria se lo permite). Dicho esto, vamos allá con el Top Ten del baby’s party:

1) El primer lugar lo ocupan, sin duda, los pañales. No hay vuelta de hoja. De esto vas a tener que comprar sí o sí, y además durante una buena temporada que puede oscilar entre los 18 meses (¡los auténticos cracks de la vegiga!) y los tres años. Cualquiera que se haya paseado por un supermercado se habrá dado cuenta de la enorme variedad que existe de este artículo, que si sensitivos, morfológicos, de agua, tipo braguita….vamos que hay un pañal para cada tipo de culo. Al principio es normal volverse loca y comprar lo más de lo más, sólo por estar segura de no meter la pata y cuidar la piel de nuestro miniser. Luego te das cuenta de que  todos los pañales son más o menos iguales y al final se impone la cordura y el bolsillo y te tiras de cabeza a marcas blancas y ofertas de todo tipo.

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Durante los últimos cuatro años he probado un poco de todo y, por si a alguien le sirve mi experiencia, puedo decir que los de Carrefour y Mercadona son los mejores, sobre todo los primeros por la gran variedad de tallas y formatos que presentan. Empezaron siendo una mierda, pero luego se pusieron las pilas y ahora no entran otros en casa. También están muy bien los dodot basic (los de la bolsa naranja) y los dodot de toda la vida, que puedes conseguir a buen precio si pillas una oferta. Los que no recomiendo en absoluto son los huggies. A mi por lo menos me parecieron horribles, rígidos, poco absorbentes y con muy mal ajuste. Pero, oye, es mi opinión personal.

De un tiempo a esta parte también se han puesto super de moda los pañales de tela, como los que vende esta tienda online. Son mucho más caros (un solo pañal te puede salir por la friolera de 23 euros!), pero se supone que tras el desembolso inicial ya no vuelves a comprar ni uno (y un cojón de pato, con perdón. Porque el crío va a crecer y vas a tener que renovarle el ajuar por lo menos tres o cuatro veces, tirando por lo bajo). Conozco un par de casos en los que las mamis están encantadas con ellos, son ecológicos, reutilizables hasta el infinito (o eso se supone) y mucho más delicados con el culito del bebé que los de celulosa. Como no los he probado no puedo opinar. En el fondo son los que usaron con nosotros nuestras madres o abuelas, así que innovadores, innovadores, no son. Cuando nació la Mayor ya los conocía, pero ni me lo plantee por pura y dura vagancia: ya pongo suficientes lavadoras a la semana como para andar añadiendo una extra de pañales. Y eso sin mencionar que el invierno aquí  es muuuuuy largo y frío a rabiar, lo que se traduce en que, durante meses, la ropa tarda una semana entera en secarse (¡incluso dentro de casa!). Vamos, que o me compraba una secadora (y entonces sí que es verdad que los pañales me saldrían por un pico) o me veía con ellos en el horno. Conclusión: tachados de mi lista.

2) Los alrededores del pañal. Dentro de este concepto se incluyen toallitas (de usar y tirar o de tela, que también las hay), la crema para el culito, el cambiador y otras zarandajas (como gasas, suero fisiológico para mocos y conjuntivitis, la famosa vitamina D3, etc.). En su momento yo compré esté cambiador de IKEA, con sus dos fundas lavables y a día de hoy es el que sigo utilizando instalado en este mueblecito que pienso transformar en estantería en cuanto Tulga crezca lo suficiente. Ya os he hablado también de la crema que uso y con la que estoy encantada de la vida: Eryplast, de E45. Resulta un poco cara, pero el bote grande me dura tranquilamente un año y es tan efectiva que merece la pena.

3) La hora del baño (es mi hora favorita). Yo me he apañado muy bien con una bañera de plástico (también de IKEA ¡Si es que conmigo se forran!) y unas cuantas toallas fabricadas en serie por mi suegra. En cuanto a jabones, el que más me gusta es el de marca blanca de Carrefour, con olor a lavanda. No es demasiado perfumado (de hecho casi si ni se nota, lo que agradezco porque odio la lavanda), resulta muy suave y da mucho de sí. Como la Mayor ya lleva unas greñas considerables además de champú uso un suavizante de Jonhson, pero Tulga con un poco de agua tibia va que chuta, que sigue pelona. Los juguetes también son imprescindibles y los tienes de todo tipo y condición, desde el típico patito de goma de los chinos a barcos de lo más elaborados. Todo va en función de gustos (y de la capacidad del bolsillo). Un consejo: al menos que el agua de vuestra ciudad sea como la de Lourdes, secad bien los trastos al terminar el baño, porque si no se ponen perdidos de cal, restos de jabón y hasta moho. Ainss, cuántos patitos han terminado en la basura por esto!

4) ¡A vestirse! Ropa hay que comprar, eso está claro, pero no tienes por qué gastarte tropecientos mil euros. Hay ropa muy bonita y barata en H&M y en Primark (lástima no tener uno cerca!!!!!) y en grandes superficies como Eroski o Carrefour. Por su puesto existen grandes marcas que hacen ropa supercuqui y carísima para niños, pero si no quieres o no te lo puedes permitir, tranquila que desnudo no vas a llevarlo. Además, cuenta con que la mayoría de tus amigos, conocidos, vecinos y familiares te van a regalar ropa cuando nazca el niño (otro consejo: pedid que calculen edades y tamaños, aunque sea a ojo, para que no te encuentres con ropa de verano en invierno y viceversa. Ah, y que les quede claro que la criatura no va a quedarse para siempre en formato “recién nacido”, que al final te llenan el armario de pijamitas para un mes y cuando el crío cumple seis no tienes ni un triste pantalón que ponerle). Mientras han sido bebés, mis hijas han ido vestidas toooooodo el rato con su body y un pelele. Es lo más cómodo, rápido de poner y quitar y resulta muy abrigadito. Además, como lleva pie incorporado, no necesitas estar peleándote para que los calcetines le duren puestos más de tres minutos. Eso sí, para gustos, colores, y si tu quieres llevar al crío como si fuera de boda para ir al parque es cosa tuya. Faltaría plus.

5) De paseo. Si aspiras a salir alguna vez de casa con tu hijo tienes que comprar algo para acarrearlo, ya sea un carrito o uno de los mil portabebés que existen en el mercado. A ver, pros y contras:

El carrito: Pros: Es cómodo y da igual el tamaño del bebé. Puedes llenarlo hasta arriba de trastos que no lo notas porque vas sobre ruedas. La mayoría se puede tumbar e incorpora sombrillas o capotas para el sol lo que lo convierte en el lugar ideal para echar siestas por la calle, cuando esteis de vacaciones o en casa de los abuelos. Casi todos incluyen ya la silla grupo 0 para el coche, por lo que no tienes que comprarla a parte. Contras: Es un trasto que pá qué. Como vivas en un piso pequeño prepárate porque se convierte en un habitante más de la casa. Lo mismo digo del coche: dependiendo del modelo, incluso plegado, se apodera de todo el maletero y te obliga a viajar con un cortauñas por todo equipaje. Además, a pesar de lo chachispirulis que somos ahora, ni las ciudades ni los edificios están preparados para personas en sillas de ruedas o similares: coches aparcados en triple fila, ausencia de rampas o ascensores, pasillos superestrechos… Ir de compras con un carrito es una de las cosas más agotadoras que he hecho en toda mi vida. Por otra parte, hasta los modelos de segunda mano, son carísimos. Parece que en vez de una silla para el crío te estés comprando un ferrari. Que digo yo que estás historias, como las guarderías, deberían estar subencionadas, porque si no no hay economía que las resista. Y, por último, aunque no menos importante, la idílica imagen que tenemos en la cabeza del niño feliz y sonriente sentado en su sillita durante horas es más falsa que un Judas de plástico. Hay niños que no quieren estar en el carrito, que a los dos minutos de subirles se ponen como fieras y quieren bajar o estar en brazos de mamá… y allí vas tú con tu churumbel en un brazo mientras empujas el cochecito con el otro y te cagas en la dependienta de la tienta que te convenció, Marisol, que no había utensilio más ligero y práctico que el suyo en mil kilómetros a la redonda.

Los portabebés. Los hay muy variados y diversos, desde las bandas elásticas a las mochilas “colgonas” como esta de Chicco. A nosotros nos dejaron una muy parecida cuando nació la Enana, pero entre que yo veía a la chiquilla incómoda ahí espatarrada y que me hacía un lío con sus correas y ganchos, a penas la usé. En cambio sí que utilicé el pouch que me dejó mi vecina M. (¡gracias, guapa!), especialmente mientras la niña fue pequeña (luego ya no porque me destrozaba la espalda), así que cuando nació Tulga buceé por la web y di con mi piedra de toque personal en esto del porteo: el Mei Tai. Se trata de un portabebé ergonómico de origen oriental, que consta de un rectángulo de tela y cuatro tiras que se anudan a la cintura. Es similar a una mochila, pero su ajuste se realiza mediante nudos sencillos. En este enlace podéis ver el vídeo de yotube en el que aprendí a usarlo en a penas cinco minutos. Lo compré de segunda mano por poco más de 20 euros y ha sido, de lejos, la mejor inversión que he hecho en mi vida. Tulga lleva ahí metida casi desde que nació y la cosa va para largo. Veamos ahora los pros: la mayoría son ligeros, plegables- caben en una maleta y hasta en un bolso mediano-, resultan infinitamente más baratos que cualquier carrito y te dejan las manos libres. Las escaleras, bordillos y otros obstáculos arquitectónicos desaparecen y puedes caminar a buen ritmo con tu miniser a cuestas sin cansarte demasiado. No he conocido a ningún niño al que no le guste estar en brazos o pegadito a alguno de sus padres así que son pocos los que protestan por ir ahí arriba. Contras: no tienes dónde llevar un triste pañal o paquete de toallitas y son un coñazo en invierno a la hora de ponerse el abrigo, porque o te compras uno especial de porteo o no puedes abrocharte el tuyo y te pelas de frío (¿he dicho ya que donde vivo hace siempre una rasca de tres pares de narices?). Además, al menos que seas de acero colado, llega un momento en que ya no puedes tirar de tu pequeñajo. Sí, el peso se distribuye de vicio y con el Mei Tai casi no me sufre la espalda, pero ir de arriba a abajo todo el día con 7, 8 ó 10 kilos muertos colgados del cuello cansa lo suyo. Por todo ello, y como en otras muchas cosas, no me caso con nadie y hago un mix: uso el carrito y el Mei Tai indistintamente en función de mis necesidades y por ahora estoy bastante contenta con el resultado.

Aún me faltan un par de puntos (el dormir y el comer, mayormente), pero entre la gran cantidad de enlaces que os he puesto (¡como pinchéis en todos os vais a tirar dos horas leyendo el post!) y que cuando me pongo a escribir no tengo medida, creo que será mejor que lo deje por ahora. No me resisto, sin embargo, a recomendaros un último vídeo, porque después de verlo os quedará meridiano lo que de verdad verdadera necesita un bebé: sólo a su mamá.

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8 responses to “Lo que (de verdad) necesita un bebé”

  1. nosoyunadramamama says :

    Buen post guapa!! Y gracias por la mención!!! como ves, y mira que yo no doy muchas vueltas a los temas y en un post los apaño divinamente, pero me puse a escribir sobre esto y me dí cuenta que tenía que hacer dos, jajaj… Mira, a los pañales de Carrefour y Mercadona, yo añadiría que está muy bien los del Lidl, aunque a mí me pilla lejos y solo los compré dos veces… Lo d elos pañales de tela ni me lo planteo, como dices tú, la ropa tarda en secar en invierno una barbaridad, y luego se va gasto en lavadoras…
    Lo de la ropa es tal cual, tienes un huevo para los primeros meses y luego nada!!!! Yo acabé cambiando regalos del mediano y pequeño por cosas para el mayor, hay que ser prácticos!
    Pues mira, yo me animé a lo del fular al nacer Gabriel y, mientras estaba dormido, genial, pero si se despertaba, se empeñaba en sacar la cabeza y al final se la tenía que sujetar yo con una mano… Y luego, con el tiempo, resultó que iba feliz en el carro asi que lo prefiro porque, como dices, por mucho que repartan el peso, al final son 10 kilos… y vamos, no me lo quiero ni imaginar con estos calores…

    • Norgwinid says :

      Gracias!!! Si al final he tenido que dividirlo en dos porque me estaba quedando enooooorme. Si es que no tengo medida, en serio. A ver qué tal no sigue yendo con el porteo. Tulga es mucho más ligera que su hermana (a esta edad yo ya no podía con la mayor ni de coña) y es capaz hasta de echarse la siesta ahí subida así que… Aunque, sí, el calor, como el frío, no ayuda mucho.

  2. garbanzita says :

    gran post!! para mi tambien los mejores son los de carrefour, en cambio los de mercadona no me gustan nada de nada..y lo de portear, yo tengo una mochila, que unauqe esta bien, para verano no la recomiendo… un besito

    • Norgwinid says :

      Yo no suelo comprar mercadona (ni Lidl, aunque también me han dicho que son estupendos) porque me pilla muy a desmano. Alguna vez los he usado y sí, prefiero los de carrefour. Son más amorosos o eso me parece a mi. En cuanto al calor y el porteo, pues que quieres que te diga, es un coñazo. Sudas tú y suda la peque, pero si es el precio que tengo que pagar para que esté tranquila y me deje hacer alguna cosa, aleluya! Besicos!

  3. entremishoras says :

    Yo reconozco que soy de las que compra de todo, pero la verdad es que hay pocas cosas que sean realmente necesarias y útiles. Otras muchas las usas más bien poco o nada. Y todo depende luego de las prefetencias de tu hijo.

    • Norgwinid says :

      La verdad es que yo estoy acostumbrada a tirar con lo mínimo, aunque al final entre regalos y herencias se me ha llenado la casa de trastos!!! Y sí, las preferencias del churumbel también hay que tenerlas en cuenta!!!

  4. dtradiciorece says :

    Ikea y H&M también son mis básicos.

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