¿Cómo no descuidar el sexo cuando hay hijos?

Hace unos meses, durante mi retiro espiritual (juas, juas, juas), me topé con este artículo de El Mundo sobre cómo no descuidar el sexo cuando se tienen hijos. La verdad es que el artículo reúne una serie de perogrulladas de calibre cinco y no tienen ni la chicha ni la limoná que se le supone al título, pero me hizo pensar en el tema. En el sexo, vamos. O más concretamente en las cosas que han cambiando en este ámbito desde que nacieron mis hijas.

Para empezar la frecuencia. Cuando nos conocimos el costillo y yo éramos como pulpos. Todo el día con las manos puestas el uno en el otro y no exagero ni pizca. Es verdad que éramos mucho más jóvenes y despreocupados (12 años llevamos juntos ya), pero lo nuestro era vicio del bueno. Con el tiempo nos fuimos sosegando un poco (no mucho) y para cuando me quedé embarazada de la Enana ya habíamos bajado el ritmo a tres o cuatro encuentros semanales. Cuando la Mayor llegó a nuestras vidas tuvimos el mayor parón sexual de nuestra relación: entre la cuarentena y mi maltrecho estado físico y emocional postparto pasamos casi dos meses sin “echar unas risas”. Todo un record!!!!! Si me lo llegan a decir antes de ser madre no me lo creo. Pasado lo peor del puerperio y reconstruida mi libido inexistente retomamos nuestra historia de amor, aunque sin agobios. Nunca hemos vuelto a nuestros orígenes (los años no pasan en balde!), pero ahí estamos. Nuestro quiqui semanal no nos lo quita nadie y a veces incluso bisemanal. Dependiendo de cómo se conjuguen los astros.

También ha cambiado mucho el cuándo. La espontaneidad se ha cogido vacaciones permanentes y ahora sólo le vemos el pelo de higos a brevas. Hablando en plata: si las niñas están despiertas no hay sexo. Recuerdo aquellos revolcones matutinos o los encuentros inesperados en la ducha y sé que no volverán, por lo menos en breve. Sin embargo, que nadie se asuste: el tener que esperar a la ausencia de público no es el fin del mundo ni tiene por qué convertir el sexo en una rutina insufrible. Si no puedes innovar en el cuándo siempre puedes hacerlo en el dónde o en el qué (y que cada uno se imagine lo que quiera, no pienso escribir guarradas!). Además a veces los abuelos se las llevan de paseo. O un día salimos antes el trabajo. O nos despertamos muy, muy temprano para irnos de viaje…

Finalmente ha cambiado la sensibilidad de mi propio cuerpo. Me explico: mis pechos son ahora mil veces más sensibles que antes de dar a luz y ya no me valen caricias bruscas ni apretones y mucho menos que nadie juegue a sintonizar el dial de la radio con mis pezones. Mis tetas son mías y además unas auténticas señoritas que si no son tratadas con infinita dulzura solo consiguen poner de mala hostia a su dueña. Mi vagina también es más sensible, aunque eso es bueno y ayuda mucho a la hora de ponerse al lío. No todo iban a ser desgracias ¡menos mal! Es posible que a mayor disfrute del sexo hayan contribuido no sólo los partos, sino el mejor conocimiento de mi misma, el perder el (poco) pudor que tenía y el haber aceptado con gusto y alegría las marcas que la maternidad ha dejado en mi. Pero, claro, qué voy a saber yo de la complejidad de la mente humana…

Y tras este largo prólogo, voy al lío ¿Cómo no descuidar el sexo cuando llegan los hijos?

  1. Poniéndole interés. Si los dos pasáis del tema, no hay nada que hacer.
  2. Hablando con tu pareja y no sólo de sexo. De cosas. De lo que sea. La falta de comunicación acaba con todo. Incluyendo la cama.
  3. Mimándoos mucho. El sexo no es sólo el dalequetepego. Son besos (inesperados), abrazos (apretados), caricias (a escondidas), pasear cogidos de la mano… Sin todo lo anterior no hay sexo que valga.
  4. Asumiendo que sois padres, que no estáis solos y que no pasa nada por eso. Sí, parece obvio, pero no lo es, sobre todo para ellos.
  5. Desarrollando grandes dosis de paciencia (y de imaginación). Si hay que esperar para “echar unas risas” pues se espera. Si hay que buscar nuevos horarios o lugares, pues se buscan. No os encorsetéis para no aburriros y que haya incentivos.
  6. Luego todo lo que dice el artículo de “Obligarse a tener un ratito de ocio semanal a solas como pareja o con amigos, pero sin hijos”, “Cuidar bien de ti mismo para que puedas cuidar tu relación de pareja”, “Enseñar a los niños desde pequeños que también existen momentos en casa donde ellos no son los protagonistas y tienen que aprender a respetarlos”, y blablablá está muy bien. Y si alguien consigue hacerlo, pues fantástico (y que me lo cuente, por Dios!!!!!!), pero por ahora irme al cine todas las semanas, hacerme la manicura y echarme mechas una vez al mes para “cuidarme a mi misma” o convencer a estas dos mientras están en modo on de que ahora le toca a papá y mamá estar media hora acurrucados en el sofá mientras vosotras os entretenéis solas, queda completamente fuera de mi alcance. Es más: si el sexo en esta santa casa dependiera de los consejos que da el artículo Tulga no habría llegado al mundo ni por casualidad.

¿Y vosotras? ¿Cómo os han cambiado los niños en esto del achuchamiento parejil? ¿Algún buen consejo?

 

 

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5 responses to “¿Cómo no descuidar el sexo cuando hay hijos?”

  1. almademami says :

    Buen tema!!! jajaja A nosotros nos ha pasado tambien que la frecuencia ya no es la que era. Y además con el postparto y la lactancia (y eso que todo me fue sobre ruedas) mi libido bajó bajo bajo cero… así que pasaban los meses y de vez en cuando, si eso… y lo peor es que al principio con dolor y todo. Un año despues ya me he recuperado yujuuuuu la libido vuelve a ser la que era y aunque estamos super cansados aprovechamos alguna siesta de la peque y nos damos muchos achuchones jaja q esos son para todos los publicos!! Por cierto… coincido con lo del pecho jajaja Un besote!!

    • Norgwinid says :

      Eso del dolor lo viví yo también en mi primer postparto, por la pedazo episotomía que me hicieron y lo mucho que tardé en dejar de tener molestias en la cicatriz, que tiraba y picaba y lo hacía todo muy difícil. Mucho lubricante usamos entonces y muchas dosis de paciencia… Ahhhh, las siestas!!! Eso era posible cuando solo estaba la Enana, pero con dos… no. Imposible!!!

  2. una mami alternativa says :

    Nosotros nos hemos puesto una vez desde que ha nacido el peque (tiene 4 meses), pero ni libido ni nada, y encima un dolor que tuvimos que dejarlo porque era insufrible. Seguimos abrazándonos y besándonos mucho, pero vamos a tener que tirar de paciencia y de litros de lubricante a ver si recuperamos el tiempo perdido. En la última visita, la matrona me dijo que tendría que ir a hacerme masajes porque a lo mejor tengo agarrotado el periné. “Curiosamente”, me recomendó un centro en el que trabaja ella por lo privado… En la revisión anual, que me toca dentro de una semana, veré la.opinión de mi ginecóloga. Yo creo que todo está en la mente… Mi periné es un héroe!!! Qué agarrotado ni agarrotada!! Jajajjaak

    • Norgwinid says :

      Jajaja. Sí, Hay que tener cuidado con las sugerencias y recomendaciones que a veces son sospechosamente interesadas!!!! Cuando nació la Mayor mi partes bajas quedaron para el arrastre por culpa de la episotomía (que del parto estaban repuestas en una semana!!!). La cicatriz era grande y mientras estuvo fresca era muy rígida y me picaba horrores. Me hicieron falta casi tres meses para volver a mi ser porque al principio me dolía y luego sencillamente me molestaba o no me apetecía lo más mínimo. Hay que darse tiempo!!!

      • una mami alternativa says :

        Yo no tuve episiotomía, solo dos o tres puntos q hace tiempo que cayeron, pero la barrera psicológica de “me va a doler” es lo peor! Tengo ganas de que pase y “achucharnos” como una locaaaaa

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